Los que estén en tema ya deben saber que los SSD ofrecen un muchísimo mejor rendimiento comparados con los discos rígidos de siempre. Son más veloces, consumen menos energía y ofrecen una solución de almacenamiento más durable (ya que no disponen de partes móviles como su antecesor).
Por el momento todas estas ventajas se encuentran bastante alejadas del usuario común, ya que son bastante más caros y proveen de menor capacidad de almacenamiento por unidad que los discos duros. Pero como les conté al inicio de la nota, esta brecha se está acortando.
Intel acaba de lanzar la 3ra generación de su familia de discos de estado sólido, aumentando la capacidad de almacenamiento y bajando el costo significativamente. Los SSD Intel 320 Series ofrecen hasta 600GB de capacidad y son un 30% más económicos que las versiones anteriores.
Esta familia de discos, que reemplaza a la serie X25-M lanzada en el 2008, tiene variadas opciones de almacenamiento: podrán conseguirlos en sus modelos de 40GB, 80GB, 120GB y 160GB, todos SATA II (3Gbps) y también se agregaron las versiones de 300GB y 600GB. Todos los modelos vienen de 2.5” listos para trabajar tanto en computadoras de escritorio (con un adaptador para bahías de 3.5”) como en portátiles, pero también podrán disponer de los modelos de 80GB, 160GB y 300GB en su versión de 1.8”.
Según la empresa, la nueva serie “cuenta con una arquitectura avanzada que emplea 10 canales Flash NAND paralelos equipados con celdas de memorias Flash NAND multi-nivel”. Este avance se debe a que la nueva arquitectura está basada en las memorias Flash NAND de 25nm que desarrolla la misma empresa. “Con un poderoso Native Command Queuing (NCQ) que habilita hasta 32 operaciones al mismo tiempo; el SSD Intel 320 Series supera drásticamente al disco duro tradicional.”

Los discos de mayor capacidad computan hasta 39,500 operaciones de lectura aleatoria de datos de entrada/salida por segundo (IOPS) y alcanzan una velocidad de 270MB/s de lectura secuencial. Respecto a la velocidad de escritura, pueden procesar hasta 23,000 IOPS de escritura aleatoria y alcanzan 220MB/s de escritura secuencial. No es tan veloz comparado con las prestaciones que ofrecen otros discos, pero sin embargo es una velocidad más que respetable.
Además, esta nueva versión también ofrece una mejorada protección de datos: cuenta con un sistema para proteger toda la información que esté almacenada en buffers temporales en el caso de un apagado imprevisto, cifrado AES 128-bit y la posibilidad de habilitar una contraseña de usuario ATA que puede ser configurada para autenticar en el momento de arranque.
Respecto al software, podrán contar con la Intel SSD Toolbox, una utilidad para Windows gratuita que contiene herramientas para la administración y diagnóstico, y con la Intel Data Migration Software, una herramienta que ayudará la migración de datos desde unidades antiguas.

Por último, otro dato a tener en cuenta es el precio. Al mayoreo (de a 1000 unidades), el precio de estos dispositivos por unidad será de:
- 40GB a U$S89
- 80GB a U$S159
- 120GB a U$S209
- 160GB a U$S289
- 300GB a U$S529
- 600GB a U$S1069
Pueden obtener más información en el sitio oficial de Intel.
En síntesis: siguen siendo caros respecto a los discos rígidos y quizá Intel no es una marca que ofrezca una buena relación costo/beneficio (seguro encontrarán que otras empresas ofrecen una performance similar a un precio menor: pueden ver una muy acertada afirmación al respecto en Xataka), pero se puede apreciar que esta tecnología se va acercando un poco más al usuario común. Quizá dentro de unos años podamos disfrutar de ese booteo ultra-veloz. ¡Hasta la próxima!
Vía | Gizmag & Xataka







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