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Cuando a las bacterias dentro de las celdas se les provee de materia orgánica, comienza el proceso de oxidación, el cual genera electrones libres, que pueden viajar de ánodo a cátodo, creando una corriente eléctrica. Hasta hace muy poco, esta corriente era muy pequeña y díficil de manejar, pero los investigadores de Oregon han conseguido mejorar notablemente su rendimiento, utilizando nuevos materiales para fabricar los ánodos, los cátodos y las membranas de separación y al mismo tiempo, utilizando las bacterias más “rendidoras” a la hora de degradar la materia orgánica que contienen las cloacas.

Este avance ha permitido obtener hasta 2 kilowatts de energía eléctrica por metro cúbico de agua de cloaca, con lo que las centrales de procesamiento de agua servida podrían conseguir no sólo autoabastecerse de electricidad, sino también, volcar los excedentes hacia la red. Además, el agua sale con un cierto nivel de tratamiento de las celdas, haciendo más económico el proceso aguas abajo.
Esta tecnología todavía necesita ser probada en escala piloto, pero todo indica que las posibilidades de implementar estos sistemas son muy buenas, lo que permitiría convertir un residuo, que es común a todo el mundo, en una fuente de energía.
Fuentes: Gizmag | Oregon State University





Que bueno es que poco a poco se vayan desarrollando nuevas enerdías que no degeneran el medio ambiente.