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El grafeno no es ni más ni menos que carbono. ¿Cuál es su secreto entonces? Que su estructura es perfectamente bidimensional, siendo una lámina de tan sólo un átomo de espesor. Esto le confiere propiedades de transmisión eléctricas y térmicas nunca antes vistas, es capaz de generar electricidad cuando se lo expone a la luz, es súper resistente, flexible y totalmente transparente. Lamentablemente, estas propiedades son muy díficiles de aprovechar en componentes electrónicos debido principalmente al tipo de sustrato sobre el que se lo puede depositar.
Buscando la solución a este problema, la gente de Cambridge realizó algunas pruebas usando grafeno y una impresora Epson Stylus 1500. Las primeras pruebas han demostrado ser muy exitosas, al lograr imprimir circuitos sencillos, totalmente funcionales.

Para poder hacer esto, utilizaron un solvente, llamado NMP, con el cual crearon una suspensión de grafeno lo suficientemente fina como para no tapar el inyector del cartucho. Esta tinta fue luego depositada sobre un film de silicio, utilizando únicamente la impresora y un cartucho común y corriente. El resultado es un circuito totalmente transparente y flexible, que puede ser aplicado sobre superficies de todo tipo. Esto permitiría, por ejemplo, desarrollar vestimentas “inteligentes“, pantallas y componentes electrónicos de manera sencilla y a bajo costo. Gracias a la baja resistividad del grafeno, las pérdidas por conducción de corriente son muchísimo más bajas que si se utilizara cobre u otro metal.
Esta nueva técnica al combinar materiales de última generación con métodos de producción low-tech es una receta inigualable. Esperemos que el Grafeno logre salir de los laboratorios para empezar a convivir entre nosotros.
Fuentes: Ink-Jet Printed Graphene Electronics | SlashDot | ExtremeTech





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